¡Asuuústame pantera! ¿Qué es la nomofobia? Los síntomas y tratamientos de este problema de salud que no para de crecer

Descubre en qué consiste esta patología, con graves consecuencias en la salud mental, que no para de preocupar a los expertos
Así, numerosos expertos avisan de los peligros para el desarrollo cognitivo de los niños por el uso de pantallas. Aunque, tanto mayores como pequeños pueden caer en la nomofobia. Un término que se refiere al miedo irracional y enfermizo a estar sin el teléfono móvil. Un fenómeno, cuyo nombre proviene de «no-mobile-phone phobia» (fobia a estar sin teléfono móvil), que puede tener consecuencias significativas para la salud mental y las relaciones interpersonales.
Cada vez más habitual, esta dependencia del teléfono móvil afecta especialmente a niños y adolescentes. Aunque los adultos tampoco escapan a ella. Un mal del siglo XXI que puede alcanzar niveles muy peligrosos, cuando el móvil se convierte en una adicción más, como una droga. Respecto a los síntomas más comunes de la nomofobia, están relacionados con la respuesta a la ausencia del móvil o dispositivo electrónico.
Así, podría producirse ansiedad y nerviosismo al pensar en estar sin el teléfono, palpitaciones o taquicardias cuando el dispositivo no está cerca, desesperación si se agota la batería del móvil o dificultades de concentración y problemas para participar en actividades sociales sin la presencia del teléfono. Además, las personas que sufren esta condición suelen revisar su móvil de manera compulsiva y evitan situaciones donde no haya cobertura.
El tratamiento de la nomofobia
Por el momento, la nomofobia no se clasifica formalmente como un trastorno en los manuales de diagnóstico, aunque sus efectos son lo suficientemente significativos como para que los expertos la traten como un problema de salud mental. De hecho, cada vez son más las clínicas psicológicas y centros especializados donde se trata la adicción al móvil, a las redes sociales o a Internet.
El tratamiento de la nomofobia
Por el momento, la nomofobia no se clasifica formalmente como un trastorno en los manuales de diagnóstico, aunque sus efectos son lo suficientemente significativos como para que los expertos la traten como un problema de salud mental. De hecho, cada vez son más las clínicas psicológicas y centros especializados donde se trata la adicción al móvil, a las redes sociales o a Internet.
Vía Vanitatis







