¿Constelafraude? Falsos recuerdos y brotes psicóticos: la pseudoterapia que se cuela en colegios de psicólogos y bufetes

«Se ha popularizado más que cualquier otra», alertan los expertos. Detrás de esta falsa psicoterapia, que ‘culpa’ a los ancentros de traumas y enfermedades, se esconden graves problemas de salud mental y familias rotas
«Yo misma me autodestruyo y quiero saber por qué». Claudio González comparte en su canal de Youtube, con más de 32.000 seguidores, vídeos realizando constelaciones familiares. Congrega a decenas de personas en un teatro y elige a una para contar sus problemas. En este caso, una mujer quiere dar con el origen de su artritis. El “constelador” le pide que seleccione de entre el público a quienes «canalizarán la energía» de los miembros de su familia. Su marido, su hija, sus padres… incluso uno representa a su enfermedad. Los va moviendo de lugar hasta que la protagonista acaba abrazada a “su padre fallecido”, llorando y sin apenas poder hablar. Concluye que el problema eran las infidelidades de su progenitor.
Es un ejemplo de cómo se desarrolla una de las pseudoterapias de moda en España y Latinoamérica. «Se ha popularizado más que cualquier otra», alerta José Miguel Cuevas, doctor en Psicología por la Universidad de Málaga. “Son miles, es imposible saber cuánta gente hay dentro porque no pasan por caja, se mueven en la clandestinidad”, dice a este medio Juantxo Domínguez, presidente de la Red de Prevención del Sectarismo y del Abuso de la Debilidad (RedUne). Con una búsqueda rápida en Google, solo en Madrid se encuentran más de medio centenar de clínicas. Es tan fácil acceder a una sesión como entrar en Groupon, a 30 euros la hora o 60 el pack de tres.
Aunque de las constelaciones no se ha hablado tanto como de Gestalt o la biodescodificación, cada vez están más extendidas. Cuevas explica en el texto Constelando Inhumanidad que estas pseudoterapias, englobadas en el “bienestar”, tienden a enmascararse en conceptos “medio lógicos”, como los condicionantes culturales en la familia, que hacen más difícil advertir que no se está ante una terapia real. Tanto es así que se intentan “colar” por todos los medios en colegios profesionales, instituciones y hasta universidades —hace un par de años una alumna de Psicología denunció su uso en su centro de prácticas–.
“Se persigue mucho el intrusismo, pero falta más firmeza ante los colegiados que caen en la mala praxis”, sentencia el autor, que recuerda algunos ejemplos. Uno de los más recientes se produjo en la COP de Bizkaia, que ofertó el pasado marzo una formación externa a cargo de una colegiada con conocimientos, entre otras cosas, en chamanismo, hipnosis o flores de Bach. Ya sucedió algo parecido el año pasado con el Primer Congreso Internacional de Configuraciones Sistémicas, que acabó cancelado. Este mismo año, el Ayuntamiento de Cheste ha prometido reforzar sus filtros tras organizar uno de estos talleres dentro de su calendario de Salud.
Una cosa llamativa de las constelaciones es que han dado un paso más allá. No se quedan sólo en el ámbito del bienestar, sino que han entrado con fuerza en otros campos, como la abogacía, las empresas familiares o el sector inmobiliario. “Lo del derecho sistémico nos ha llegado de la peor forma posible”, denuncia Emilio Molina, vocal de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP). Se trata de una corriente que las utiliza como una herramienta en mediaciones y resolución de conflictos. “El problema es que pueden llegar a ir en contra de los intereses del cliente o inducir soluciones poco favorables en base a creencias sin fundamento científico”, añade, insistiendo en que “está haciendo mucho daño” en casos de herencias o custodias, “con niños de por medio”.
Aunque el “derecho sistémico” aterrizó en España hace pocos años, los expertos temen que cobre la fama que ya tiene en Portugal o Brasil. De hecho, ya se han encontrado con magistrados y profesionales “creyentes” que están impulsando la práctica. A finales de 2024 el Consejo Valenciano de la Abogacía organizó un taller de este tipo con la participación de una abogada y una jueza. Según ellas mismas explicaron, sus principales salidas se dan en divorcios o, incluso, en las cárceles, buscando los “patrones del delito”. “Yo creo que ahora no se puede explicar porque tiene que ver con la física cuántica, pero seguramente se sabrá cuando ya no estemos”, insiste una de las magistradas.
«Una chica vino ‘de la mejor psicóloga de Málaga’. Tenía un problema leve de una ruptura y acabó sin poder salir de casa y dejando el trabajo»
“Van a lo que vende”, critica Molina. “Te constelan la casa, la mascota… todo”, incluso tu próxima inversión. Una de las “facilitadoras” más famosas en España, Graciela del Campo —fue duramente criticada hace unos años por decir que “la mujer violada no es víctima, eligió ese camino de sanación— ha unido ambos mundos y organiza retiros espirituales de “inmersión al lujo”, unas escapadas al alza que al menos 90.000 personas harán este año en España. “Nos estamos encontrando con casos de herencias, pisos… donde deciden constelar, como quien va a que le echen las cartas, en vez de recurrir a un abogado o especialista”, denuncia el experto.
Infiltrado en una sesión grupal
Hasta APETP llegan principalmente familiares preocupados después de que la víctima haya empezado a hacer preguntas sobre su infancia o a pedir partidas de nacimiento. Según esta pseudoterapia, los traumas se heredan de una generación a otra, es decir, si a alguien le va mal con el dinero es porque su abuelo robó o, si no consigue un embarazo, se debe a abortos en su familia. Como “la memoria es muy traicionera”, en ese entorno tan sugestivo, tienden a crearse falsos recuerdos y hay un riesgo alto de aislamiento social, que se traduce en un número especialmente alto de divorcios, según han advertido los tres profesionales.
“Recuerdo una chica que venía ‘de la mejor psicóloga de Málaga’. Tenía un problema leve de una ruptura y acabó sin poder salir de casa y dejando el trabajo”, cuenta el psicólogo malagueño, que ha tratado en consulta a varias víctimas. Además, de investigar el fenómeno, se infiltró en una sesión grupal dirigida por una colegiada. “Hemos llegado a ver a personas que salían directas al psiquiátrico”, asegura, ya que son experiencias muy intensas, en las que se pueden llegar a escenificar abusos y darse descompensaciones psicológicas.
«Hemos llegado a ver casos de personas que han salido directas al psiquiátrico tras una sesión»
Lejos de lo que pueda pensarse, Cuevas se encontró con todo tipo de perfiles y edades. “Siempre pensamos que nosotros no vamos a caer, pero saben venderse muy bien y ofrecen soluciones rápidas”, apunta. En un webinar entre varias consteladoras resumían en cuatro sus principales consultas: adicciones, relaciones, problemas de infertilidad y dinero. Esta es una de las claves que señala Cuevas, ya que tienden a introducirse en grupos de maternidad, adicciones, ecologismo…, “pero lo que buscan es lucrarse”.
Para hacerse una idea de la magnitud real de estas prácticas, el Gobierno de Francia publicó el 8 de abril un informe sobre el fenómeno de las sectas entre 2022 y 2024 que estima que un 37% de las consultas recibidas sobre esta causa tuvieron que ver con salud y bienestar (el porcentaje más alto). De ellas, cerca del 20% eran sobre profesionales de la sanidad. Desde RedUne tienen claro que «no se es consciente del daño real y lo extendidas que están». La asociación asesora a familias afectadas y las pone en contacto entre sí.
«Intentamos dar con los más sectarios«, cuenta Domínguez, «ahora estamos tras uno de Zaragoza, que nos preocupa porque hay una chica de la que no se sabe nada». Otros focos los tienen en Castellón o Málaga, donde una familia ha denunciado a una terapeuta que intentó convencer a sus dos hijas de haber sufrido maltratos. «Recuerdo una chica que acabó creando falsos recuerdos sobre abusos en la infancia. Rompió lazos con su padre hasta el punto de que murió y no se pudo despedir de él. Poco a poco fue saliendo del grupo, pero ahora está destrozada y no levanta cabeza», lamenta.
«Es como una droga»
«Sienten que están haciendo descubrimientos en su línea familiar y que, en lugar de atravesar un momento de baja salud mental, viven un impás trascendental que da sentido a su dolor», sentencia Cuevas. Pero lo que parece un despertar emocional, tiende a ser el efecto placebo, como una pastilla de glucosa: se crea «un camino mágico» para asumir el conflicto que prolonga la dependencia del falso terapeuta. Y lo que empieza como un juego emocional con muñecos y figuras, acaba alejando a las personas de pedir ayuda real. «Es como una droga», apunta Molina. Si funciona, vuelves, y, si no, ya te ofrecerán otra. «Podríamos calificarlo como una politoxicomanía, una vez entras en ese mundo es difícil salir«, añade.
De hecho, uno de los principales riesgos de estas terapias fraudulentas es el abandono de tratamientos reales. Según datos de FECYT, dos millones de personas en España han acabado sustituyendo sus tratamientos por otros alternativos que, además, pueden multiplicar hasta por cuatro el riesgo de muerte en pacientes oncológicos. «Aunque evitan decir directamente que curan, utilizan un lenguaje ambiguo, apelando a los milagros o poniendo ejemplos cercanos», denuncia el psicólogo malagueño. «Las constelaciones familiares traen de regreso cosas que estaban ocultas y ponen orden. Ese orden puede hacer que la enfermedad sea innecesaria«, puede leerse en la web oficial de la Hellinger Schule. Sobre el cáncer dicen: «tal vez podamos contribuir a que el alma esté dispuesta para el milagro».
Varias ‘influencers sistémicas’ ofrecen sus servicios online, incluso con talleres gratuitos en los que los asistentes suelen hacer preguntas sobre temas relacionados con las adopciones, los divorcios o la crianza, entre otros. «La adopción es un acto de arrogancia porque nadie te ha pedido que salves a ese niño«; «en la mujer que sufre un aborto también muere algo» o «la homosexualidad puede resultar de un niño que asume inconscientemente los sentimientos de una abuela fallecida sin descendencia femenina», son algunas de las respuestas que reciben.
Estas falsas creencias han ganado fama recientemente gracias a la serie de Netflix Another Self, que llegó a estar entre las más vistas de la plataforma, en la que una de las protagonistas «se cura» de cáncer. En esta misma plataforma, la docuserie Sex, Love & goop, narrada por Gwyneth Paltrow, también dedica un capítulo a «las dinámicas ocultas» de la familia. «Llaman la atención y hay demanda. Yo diría que estamos en una sociedad cada vez más permeable a estas creencias», opina Cuevas. Ante esta situación, los tres expertos creen que hace falta un discurso más rígido desde los colegios profesionales, las consejerías y el ministerio de Sanidad. “El Plan Comprueba no está funcionando y no ha abordado a fondo las pseudoterapias que más nos preocupan, como esta, el Gestalt o la medicina germánica», concluye Molina.






