¿Qué lugar es?

Ninguna ciudad en la república está tan orgullosa de un cerro por su historia y leyendas como lo es Querétaro.

En 1867 el emperador Maximiliano se rindió en esta ciudad, entregando su espada al general Mariano Escobedo, para luego ser fusilado en el Cerro de las Campanas junto con sus generales Miramón y Mejía. Posteriormente, reanudadas las relaciones entre el gobierno austriaco y el mexicano en 1900, se construyó ahí una capilla.

Lleva por nombre cerro de las campanas gracias a que las piedras forman una aleación de minerales que al chocar hacen el sonido de campanas.

Share This

Share This

Share this post with your friends!

A %d blogueros les gusta esto: