Esta es la razón por la que no se puede volar sobre la Antártida (ni Disneyland)

No es una teoría de conspiración de las aerolíneas para ocultar algo extraño. Aquí te contamos las razones.
60 minutos: la regla infranqueable
La Organización de Aviación Civil Internacional tiene un conjunto de normas conocidas como ETOPS (Extended Operations). Estas regulaciones permiten que los aviones bimotor puedan volar solo en rutas que estén a 60 minutos de un aeropuerto adecuado. Esto significa que solo ciertos modelos de aviones están autorizados para realizar vuelos de larga distancia que cruzan océanos, desiertos o áreas polares. Antes, estas rutas estaban prohibidas para los bimotores.
En países angloparlantes, existe un juego de palabras con el acrónimo ETOPS, que se interpreta humorísticamente como «Engines Turn Or Passengers Swim» («los motores funcionan o los pasajeros nadan»). En términos simples, un avión bimotor con certificación ETOPS puede estar a 60 minutos de un aeropuerto en caso de fallo de un motor, permitiendo así un aterrizaje seguro.
Esta regla se estableció en los años 50, cuando la fiabilidad de los aviones bimotores no era tan alta como la actual. Se consideró un tiempo razonable para que un avión que pierde un motor llegue a un aeropuerto alternativo.
El frío extremo
La Antártida presenta un clima extremadamente riguroso, con temperaturas que pueden caer hasta -70 °C. Estas condiciones extremas pueden afectar el rendimiento de los aviones, especialmente sus motores y sistemas hidráulicos, además de que el combustible puede congelarse a -47 °C. Las fuertes rachas de viento y las tormentas de nieve también aumentan significativamente el riesgo de accidentes.
Y hay un aspecto importante: ¿qué sucedería con los pasajeros en un aterrizaje de emergencia? Necesitarían ropa especial para sobrevivir al frío extremo, y las aerolíneas no están dispuestas a llevar todo un guardarropa invernal en sus aviones.
Otros lugares prohibidos
Existen áreas donde está prohibido volar por completo, conocidas como zonas de exclusión aérea. Algunas de estas restricciones son por razones religiosas, como el Taj Mahal en India o La Meca en Arabia Saudita.
Otras zonas están relacionadas con la historia, como el Partenón en Grecia o la Plaza de Tiananmen en China. También hay motivos ambientales, como en Machu Picchu, Perú.
Entre las restricciones más conocidas están las de carácter político, que incluyen lugares como el 10 de Downing Street en Londres o el Palacio de Buckingham.
Disney y otros territorios con tráfico aéreo restringido
Sorprendentemente, también está prohibido sobrevolar los parques de Disney en Estados Unidos. Esta normativa, que se implementó en 2003, se justifica por razones de seguridad, aunque algunos sugieren que la verdadera intención es proteger la experiencia de los visitantes de la publicidad aérea.
Como sea, el público puede sentirse tranquilo mientras pasea por las instalaciones de estos parques, sabiendo que los únicos vehículos voladores en el aire son los accesorios de Star Wars y la alfombra de Aladino.
La Ciudad de la Luz, La Ciudad del Amor, es decir París, también tiene restricciones en su Espacio Aéreo. Los aviones civiles y militares tienen prohibido descender a menos de 6 mil 500 pies de altitud, salvo que el Ministerio de Defensa o la Prefectura de Policía de París lo permitan por circunstancias especiales.
Además de Disney, otras zonas de los Estados Unidos como el Pentágono, la Casa Blanca y el Capitolio, ubicados en Washington DC, están protegidos de manera rigurosa ante el tráfico aéreo. Como anécdota, cabe destacar que en 2014, el piloto de una pequeña embarcación se desvió hacia la zona por accidente y fue escoltado por dos jets F-16 en dirección a Carolina del Norte. Aun así, el Capitolio fue evacuado como garantía, lo que demuestra que Estados Unidos es territorial incluso cuando sus propios ciudadanos cruzan la línea.
Restricciones en España
En España, lugares como el Palacio Real y el Campo del Moro en Madrid no pueden ser sobrevolados por debajo de 1220 metros. Las restricciones de seguridad también se aplican a centrales nucleares y bases militares. Otros lugares curiosos que son zonas de exclusión aérea en España incluyen las Islas Chafarinas y el Peñón de Alhucemas, bajo la custodia del Ejército.
Cuando la naturaleza impone restricciones
Las erupciones volcánicas pueden generar grandes cantidades de ceniza, lo que representa un peligro significativo para la aviación. La ceniza puede dañar los motores y reducir la visibilidad, complicando la seguridad de un vuelo. Las restricciones de vuelo relacionadas con la actividad volcánica se establecen evaluando la cantidad y altitud de la ceniza en el espacio aéreo.
Por otro lado, los encuentros con nubes de ceniza de alta concentración pueden disminuir la visibilidad, dañar los sistemas de control de vuelo y hacer que fallen los motores de los reactores. Los encuentros con nubes de baja concentración de cenizas volcánicas y aerosoles pueden acelerar el desgaste de los componentes de los motores y las aeronaves, provocando su sustitución prematura.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), en cooperación con socios nacionales e internacionales, está desempeñando un papel de liderazgo en el esfuerzo internacional para reducir el riesgo que suponen las erupciones volcánicas para las aeronaves.
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