Los Chapitos encabezan el cártel global del fentanilo
El cartel de Sinaloa le ha confiado su futuro a una segunda generación. Tres hijos de Joaquín El Chapo Guzmán han tomado las riendas del negocio del narcotráfico en México, han construido una eficiente estructura de empresa y han perfeccionado el modelo fundado por su padre 30 años atrás, ahora para traficar fentanilo hacia Estados Unidos. Esto es lo que revela la acusación que el Departamento de Justicia ha hecho esta semana contra los vástagos del Chapo —Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar y Ovidio Guzmán López— en la que contempla seis cargos contra ellos y 25 miembros de la poderosa organización.
El documento presentado por la Fiscalía desgrana una operación sumamente organizada que ha echado mano de la antigua estructura del cartel, pero que añade novedosos elementos empresariales que han situado a los Chapitos, como se les conoce a los hijos del capo, como los mayores proveedores de fentanilo en Estados Unidos.
En las investigaciones contra Los Chapitos, la DEA acusó a dos de los inculpados en el tráfico de fentanilo para el Cártel de Sinaloa de probar la potente droga en una mujer que había sido “sentenciada a muerte” por la organización criminal.
Los sicarios, probaron la potencia del fentanilo en la mujer hasta llevarla a la muerte por sobredosis, así, ahorraron balas y verificaron la potencia de la droga que enviarían a Estados Unidos.
Néstor Isidro Pérez y Jorge Humberto Figueroa, jefes de sicarios de Los Chapitos, son acusados por la DEA de probar fentanilo en personas vivas para probar la potencia de la droga, sin importar llevarlas hasta la muerte.
CON INFORMACIÓN DE EL PAÍS Y EXCELSIOR







