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«Sembrando vida», el programa estrella de AMLO , y su nexo con la finca cacaotera de los hijos mayores del presidente

  • noviembre 28, 2021
  • 14 min read
«Sembrando vida», el programa estrella de AMLO , y su nexo con la finca cacaotera de los hijos mayores del presidente

Esta es una investigación realizada por Tania Gómez y Sergio Rincón para CONNECTAS, Aristegui Noticias, Emeequis, Meganoticias, Notas Sin Pauta y Proceso, publicada originalmente en Aristegui Noticias, Proceso y otros medios.

*Lee la nota original dando clic aquí

El 29 de julio de 2018, el entonces presidente electo, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), anunció la creación de Sembrando Vida, uno de los programas prioritarios de su gobierno y con el que busca atender la pobreza mediante la reforestación de un millón de hectáreas con árboles frutales y maderables en las parcelas de agricultores. En su mensaje, AMLO habló de la producción del cacao, la cual sería impulsada con esta iniciativa agraria. 

“El cacao tarda tres años en producir. Yo lo que quiero es que antes de que termine mi gobierno, ya dejemos en producción el millón de hectáreas. Que se produzca cacao”, declaró AMLO ese día.

Para ese momento el único visionario sobre los temas agrarios no fue AMLO. Casi cuatro meses después del anuncio, su hijo Andrés Manuel López Beltrán solicitó el registro de la marca Rocío. Nombre con el que empezaría su etapa como empresario de chocolates premium. 

En Sembrando Vida los productores de cada estado debían decidir por consenso cuáles serían los cultivos priorizados por el programa en su región, pero ya era claro que este grano sería una de las apuestas preferidas del presidente. En ese mismo acto en la Selva Lacandona, en Chiapas, también presentó a un hombre que desde antes ya conocía bien: el empresario y exportador de cacao Hugo Chávez Ayala, a quien nombró director técnico del programa y quien también ya era parte del Consejo Consultivo de Sembrando Vida, el cual estaba integrado por una veintena de expertos en agroecología, cadenas de valor y desarrollo comunitario. 

Hugo Chávez Ayala (@Hugo_ChavezAgro) / Twitter

Chávez, de 35 años de edad, es oriundo de Tabasco, de donde también es originario el Presidente. Las familias de ambos se conocen de tiempo atrás. Fueron vecinos al menos hasta el año 1997, cuando AMLO y su familia habitaron en el fraccionamiento Galaxia Tabasco 2000, del municipio Centro. Vivían en la calle Júpiter, de acuerdo con documentos del Registro Público de la Propiedad y direcciones que ha utilizado Agrofloresta Mesoamericana, empresa de Hugo Chávez Ayala. El ingeniero agrónomo y Andrés López Beltrán, segundo hijo del primer matrimonio de AMLO, fueron compañeros de escuela en preescolar y primaria, según las propias declaraciones del agrónomo.

Pero además, la relación entre Hugo Chávez con los hijos del presidente ha ido más allá, pues —según le dijo a esta investigación— éste ha asesorado desde 2014 la producción de cacao de la Finca El Rocío, ubicada en Teapa, Tabasco, y propiedad de los hijos mayores del presidente. Ellos la recibieron como herencia de su madre, Rocío Beltrán Medina, en 2003, quien les dejó 16.35 hectáreas, a lo que se le suma la donación de 32.5 hectáreas de sus tíos Gonzalo Alfonso y Fernando Beltrán Medina.

En esta finca, en total de 48.85 hectáreas, se produce el cacao para Rocío Chocolate, la marca chocolatera de Andrés Manuel López Beltrán que este tramitó en julio de 2019 bajo “Rocío Chocolate” con la descripción de “gestión de negocios comerciales”, aunque desde febrero de ese año ya hacía publicaciones en Instagram usando el nombre.

Cuando Chávez Ayala se vinculó al programa estrella del gobierno federal, ya era un jugador relevante en el mercado internacional del cacao, como uno de los principales exportadores de cacao fino de aroma considerado gourmet, y con ese grano ya se comercializaban 15 marcas de chocolate en 12 países de Europa y América, a través de su empresa, Agrofloresta Mesoamericana.

Esta investigación realizada por Tania Gómez y Sergio Rincón para CONNECTAS, Aristegui Noticias, Emeequis, Meganoticias, Notas Sin Pauta y Proceso encontró que, con Hugo Chávez Ayala participando en el diseño de Sembrando Vida, se impulsó el cultivo de cacao en Tabasco, a pesar de que la comunidad no escogió ese cultivo en la etapa de consenso, donde se priorizaron otros 25 productos. Y de que en los documentos en los que se basó Sembrando Vida para su implementación —obtenidos vía ley de transparencia por ciudadanos—, no se detalla estudio técnico alguno para ello. 

A pesar de la relación con Sembrando Vida, y la cercanía con la familia presidencial, Hugo Chávez Ayala se beneficiaría de transacciones con cacao. En el contexto de la pandemia vendió dos millones de semillas a técnicos del programa, de Papantla, Veracruz. 

Además, hacia futuro pequeños productores de la sierra de Tabasco aseguraron sentirse comprometidos a vender el producto de los árboles de Sembrando Vida, que se espera den cosechas entre 2022 y 2025, a esta empresa, pues les ofrece un mejor precio —20 pesos el kilo (0.96 centavos de dólar) en comparación con 18 pesos (0.87 dólares) o menos, que les ofrecen otras empresas—, les dio capacitación en sistemas agroecológicos y les pagó su certificado orgánico, un documento que cuesta entre 80 y 100 mil pesos (entre 3,900 y 4,900 dólares), y se debe renovar anualmente.

“Agrofloresta nos refuerza a nosotros como productores, como sus socios, pero sólo le podemos vender a Hugo”, dijo uno de los productores y que actualmente es beneficiario de Sembrando Vida, quien pidió no revelar su nombre para evitar que lo den de baja del programa.

Chávez Ayala no desmintió la expectativa de beneficio a futuro. En entrevista para esta investigación aseguró que: “nuestro mercado es pequeño, actualmente de alrededor de 100 a 200 toneladas (de cacao fino de aroma) al año. Planeamos crecer pero no pensamos meternos al comercio de cacao convencional. El cacao proyectado del programa son miles de toneladas, que en su mayoría irán a parar al mercado convencional, ya que el nuestro es pequeño para contemplar esos volúmenes. No depende solo del lugar, pero si cumple con los requisitos del mercado seguramente nos servirá, simplemente no puedo asegurar que lo cumplirá y también notar que actualmente no compramos todo el cacao de esas comunidades, por lo que no sé si en un futuro estemos comprando el cacao adicional.” Agregó que «el aumento de la producción de cacao es muy benéfico para toda la cadena desde los productores, los fermentadores y los industriales». 

Chávez Ayala también justificó que el cacao no ha sido el único cultivo que él propuso incluir en el programa. También el café, canela, hule y palma de aceite. Asimismo confirmó que actualmente es uno de los principales exportadores de cacao fino de aroma, con su empresa, Agrofloresta Mesoamericana.

“Cuando iniciamos prácticamente no existía la exportación de cacao fino en México, y aún sigue siendo muy pequeña, no pasa de las 200 toneladas al año. Orgullosamente hemos logrado abrir el camino y creemos que México puede exportar más cacao fino al mundo y nos gustaría crecer más aceleradamente”, dijo Chávez.

Los nuevos cacaotales

Antes de Sembrando Vida, en Tabasco había cacaotales abandonados, con plagas o simplemente con árboles viejos. La renovación de estos cultivos requería una inversión millonaria, que casi ningún empresario cacaotero había realizado. En casi una década solamente se aumentaron 82 hectáreas de cacaotales, pasando de 40 mil 783 hectáreas en 2013 a 40 mil 865 hectáreas en mayo de 2021, de acuerdo con datos solicitados por la ciudadanía vía ley de transparencia (folio 0819900008021) al Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP). Estos antecedentes han hecho que en la zona haya tanto defensores como detractores del cacao. 

Beneficiarios en Tabasco se quejan de que Sembrando Vida les llegó con proyectos para sembrar esta planta sin previa consulta, ya que no conocían de sus cuidados, además de que no existían condiciones de altura y sombra en el terreno. Pero se sintieron obligados a sembrar estos árboles, pues en los artículos 3.7.2 y 3.7.3 de las Reglas de Operación del programa, se establece que deben seguir un plan de trabajo, y de no respetar las actividades pueden ser sancionados hasta darlos de baja. 

El desconocimiento por parte de los sembradores y la falta de condiciones en el terreno provocó que las plantas de cacao murieran. Así lo confirmaron en entrevista integrantes de 10 Comunidades de Aprendizaje Campesino (CAC), que representan al menos 250 beneficiarios de Sembrando Vida de los municipios tabasqueños de Comalcalco, Teapa y Tacotalpa, y que a marzo de 2021, contaban con casi nueve mil beneficiarios.

“Mi duda era, ¿por qué se sembró cacao? Por qué no se sembró café, pimienta o canela, o qué sé yo, otras especies. Y podrá ser doble propósito: que fuera frutal y al mismo tiempo vegetación, oxígeno, aire, dar sombra, pero ellos (los técnicos del programa) se cerraron en cacao”, recuerda Aristarco López, de 61 años de edad, exbeneficiario de Sembrando Vida, y quien fuera líder de su grupo de sembradores en el caluroso municipio de Teapa, Tabasco.

Frente a miles de plantas de macuilis, achiote, rambután, entre otras especies en el vivero llamado San Luis, ubicado en el municipio de Tacotalpa, la sembradora Lucía Castellano detalló que el cacao no les dio buenos resultados, debido a que su zona de siembra se ubica en terrenos bajos, lo que no fue tomado en cuenta por los técnicos. Dijo que para entrar a Sembrando Vida taló los árboles que ya tenía en su parcela desde años antes, sin saber que podían haber funcionado como “madre” y sombra para el cacao. También señaló no haber recibido capacitación para el cuidado de la planta.

Paulino Cano, de 65 años de edad, originario de la ranchería Pochitocal La Palma en Tacotalpa, cuenta que se sintió emocionado cuando los técnicos de Sembrando Vida le dijeron que debía sembrar cacao en su parcela, pues sus abuelos fueron cacaoteros y quería seguir esa herencia. En total cultivó 600 matas de ese grano, pero solo sobrevivieron 20. 

El campesino se quita su sombrero para limpiarse el sudor provocado por el rayo del sol, y cabizbajo lamenta que el grano no se pudo dar en su parcela. Y es que las lluvias e inundaciones de octubre y noviembre de 2020 en la entidad, dejaron el cultivo bajo más de un metro de agua, lo que hizo imposible que el cacao sobreviviera. Ante ello, optó por el cultivo de arroz y achiote.

En medio de la selva del Ejido Pochitocal, en Tabasco, está la parcela de Amado Palomeque, quien narra que a pesar que técnicos del programa le pidieron talar los árboles que ya tenía, desobedeció las indicaciones y dejó los enormes árboles de ceiba, que han servido de sombra para las plantas de cacao de Sembrando Vida y donde viven monos saraguatos y aves. En las parcelas donde sí hubo tala, las plantas de cacao se secaron.

Aunque no se detalla cuántas plantas o hectáreas de cacao fueron sembradas, datos de la Secretaría de Bienestar publicados en la Plataforma Nacional de Transparencia (folio 0002000215219) refieren que en 2019 hubo cultivos de cacao en al menos 16 municipios de Tabasco: Balancán, Cardenas, Centla, Centro, Comalcalco, Cunduacán, Emiliano Zapata, Jalapa, Jonuta, Huimanguillo, Macuspana, Nacajuca, Paraíso, Tacotalpa, Tenosique y Teapa.

Se solicitó la postura de la Secretaría de Bienestar, pero al cierre de la edición no hubo respuesta.

Prominentes empresarios

Desde Teapa, Tabasco, donde se establece su empresa, Agrofloresta Mesoamericana, Hugo Chávez se ha convertido en poco menos de cinco años, en uno de los principales exportadores de cacao fino de aroma de México.

Chávez Ayala es ingeniero agrónomo egresado del Instituto Tecnológico de Monterrey, tiene estudios de posgrado por la Universidad de Copenhague, en Dinamarca y por el Colegio Superior de Agricultura de Montpellier, Francia. Tomó cursos de cacao y chocolate en Bélgica, y ha impartido otros a nivel internacional.

Fue jefe de la dirección de Ingeniería en Agronomía del Instituto Superior de la Región Sierra de Tabasco, cargo al que renunció en 2016, para comenzar a hacer las primeras exportaciones de cacao.

Con el cacao que Agrofloresta Mesoamericana exporta, se hacen barras de chocolate de 70 gramos que en Europa cuestan más de 5 euros.

En conferencias ha declarado que en ese año, un cliente en Holanda le pidió exportar el grano, pero Chávez Ayala no contaba con dinero para abrir Agrofloresta Mesoamericana ni para exportar, así que le pidió prestado dinero a un amigo. 

“Me fui con los tíos y con un amigo, un amigo me apoyó bastante, un amigo que le ha ido muy bien y pues ya logré juntar el capital necesario para empezar”, declaró el ingeniero Chávez en una conferencia titulada Yo Emprendiendo en Red de Innovación y Emprendimiento de Tabasco, el 24 de abril de 2018.

El agrónomo aseguró que quien le prestó dinero fue el holandés Anders Prien Saxbol, a quien conoció durante su maestría en Copenhague, y quien lo ha apoyado en la distribución en Europa del cacao de Agrofloresta.

Tras su primera exportación a mediados de 2017, que fue de 10 toneladas con un costo de más de 50 mil dólares, de acuerdo con datos del Sistema de Información Arancelaria Vía Internet (SIAVI) de la Secretaría de Economía, Chávez constituyó Agrofloresta Mesoamericana el 10 de noviembre de 2017, con un capital social de 50 mil pesos (2,410 dólares). El ingeniero fue el socio mayoritario con 20 por ciento de las acciones, seguido de su papá y sus hermanos, quienes tenían 10 por ciento de participación cada uno, según se detalla en el acta constitutiva.

De acuerdo con declaraciones de Chávez, el presidente López Obrador sabía de los intereses que tenía en el mercado del cacao cuando su gobierno lo invitó a ser director técnico del programa, cargo que no asumió oficialmente, pero sí formó parte del Consejo Consultivo que diseñó Sembrando Vida. “Hemos tenido cierto contacto (con AMLO). Él ha conocido mi desarrollo profesional, conoce mi trayectoria y el proyecto que llevo en la sierra de Tabasco, que es un proyecto para posicionar el cacao tabasqueño en el mundo”, declaró en agosto de 2018, durante una entrevista en una televisora tabasqueña.

Aún más, desde 2014 Chávez ha sido consultor en la producción cacaotera de la finca El Rocío, propiedad de los hijos mayores del presidente Andrés Manuel López Obrador, y reconoce que ese cacao va para la producción de Rocío Chocolate.

El ingeniero niega que tenga una relación comercial con los hijos del presidente. Sin embargo, los vínculos entre su empresa y Finca El Rocío son llamativos. 

Andrés Manuel, segundo hijo de AMLO, quien el pasado 21 de agosto cumplió 35 años, saltó al mundo empresarial en 2019 con Rocío Chocolate, que es parte del movimiento “tree to bar”, en el que se cuida el proceso del chocolate desde el árbol hasta la barra, y del que en México, de acuerdo con Hugo Chávez, hay cerca de 50 productores, y en el mundo representa máximo el dos por ciento de la producción.

El nombre de Andrés Manuel López Beltrán no figura en el Registro Nacional de Profesionistas, tampoco en registros comerciales, ni en bases de datos de cámaras de comercio, y en registros comerciales solo aparece como socio de una empresa llamada Vinos Cósmicos constituida el pasado mes de octubre. Sin embargo, el 8 de noviembre de 2018, comenzó gestiones para registrar la marca Rocío, ocho meses después, en junio de 2019, también registró la marca comercial Rocío Chocolate y un mes más tarde Finca Rocío.

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