
Durante las obras previas para construir una autopista en la República Checa, un grupo de arqueólogos hizo un hallazgo inesperado: un extenso asentamiento celta de más de 2,000 años de antigüedad.
El sitio, que abarca aproximadamente 25 hectáreas, revela que en esa zona existía un importante centro de comercio y producción mucho antes de la expansión del Imperio romano.
Entre los objetos encontrados destacan numerosas monedas de oro y plata, joyas, piezas de cerámica fina, ámbar y herramientas utilizadas en talleres, lo que evidencia una intensa actividad económica en la región.
En total, los especialistas han identificado más de 22,000 piezas arqueológicas, incluyendo brazaletes, broches, cuentas de vidrio y moldes para acuñación, lo que convierte este descubrimiento en uno de los más relevantes de la zona.
El hallazgo no solo destaca por su tamaño y riqueza, sino porque ofrece nueva información sobre cómo funcionaban las redes comerciales europeas en la Edad del Hierro, antes de la influencia romana.
Con información de: INFOBAE






