Psicología y Año Nuevo: Por qué forzarte a «empezar bien» en 2026 puede ser contraproducente.

Annie, psicóloga: “Con la llegada de 2026, muchas personas creen que tienen que empezar bien. Desde la psicología esto no funciona así”
Cada inicio de año llega acompañado de una sensación compartida: la idea de empezar de cero. El cambio de calendario parece traer consigo una oportunidad casi simbólica para mejorar, corregir errores y proponerse nuevas metas. Sin embargo, aunque el Año Nuevo suele vivirse como un punto de partida lleno de energía, la realidad psicológica es más compleja: los tiempos del cambio personal no siempre coinciden con los del calendario.
Así lo explica Annie, psicóloga, a través de un vídeo divulgativo en redes sociales: “Con la llegada de 2026, muchas personas creen que tienen que empezar bien, pero desde la psicología esto no funciona así. Y es que el cambio emocional no ocurre por las fechas, ocurre por los procesos. El cerebro no se reinicia en enero y las emociones no obedecen al calendario”.
·Forzarte a querer empezar fuerte el año puede aumentar la culpa, la ansiedad y el agotamiento. Cuidar tu salud mental durante este 2026 es muy importante e implica descansar sin culpas, ponerte metas realistas y, sobre todo, pedir ayuda si lo necesitas. Que este 2026 no sea un año en el que te exijas más, sino en el que te acompañes mejor”, añade.
Demasiadas expectativas
Desde la psicología, el inicio de año funciona como un marcador mental. Cambiar de año nos ayuda a separar etapas, a tomar distancia del pasado y a imaginar una versión mejorada de nosotros mismos. Esta sensación puede resultar motivadora y, en muchos casos, necesaria. El problema aparece cuando se deposita demasiada expectativa en una fecha concreta. Se tiende a pensar que, con solo cambiar de año, también cambiarán la motivación, la disciplina o las circunstancias personales. Cuando eso no ocurre, la frustración puede llegar muy pronto.
Vía AS






