Rastreo cósmico en la arena: El desierto acoge la misión más ambiciosa jamás creada para capturar rayos gamma.

El nuevo Observatorio del Conjunto de Telescopios Cherenkov (CTAO) promete ser el más grande del mundo para el estudio de la astronomía de rayos gamma y su construcción se ubicará en el desierto de Atacama, Chile. Se trata de un proyecto significativo dentro de la historia de la astronomía, un proyecto lleno de ambición que no busca fotografiar paisajes celestes, sino rastrear firmas fugaces, señales de violencia cósmica y rastros de energía que superan la capacidad de la luz.
La elección de Paranal como punto de anclaje de la red austral no es casualidad, el CTAO se posiciona en Chile junto con los observatorios del Observatorio Europeo Austral (ESO) que han convertido al país en un referente mundial en el mundo de la astronomía. A pocos kilómetros de la ubicación del nuevo observatorio se sitúan el Very Large Telescope, fundamental para la comprensión del Universo cercano y lejano, y el Extremely Large Telescope, según informa la propia página web del CTAO.
En el desierto de Atacama, el Cerro Paranal se considera un punto clave para el estudio de la astronomía. La zona, operada por el ESO, ofrece a los investigadores un espacio con una atmósfera estable, baja humedad, transparencia excepcional y oscuridad duradera, todo ello reforzado gracias a las políticas de preservación del cielo nocturno. El CTAO no reemplazará a ningún instrumento existente en el Paranal, sino que se une al VTL y al ELT para completar un sistema donde cada instrumento responde a un campo específico dentro de la astronomía.
Más de 60 tlescopios
El CTAO es el resultado de una cooperación a largo plazo entre países de diferentes continentes para comprender el Universo a través de los rayos gamma. Varias empresas chilenas se encargarán de la construcción de la infraestructura del sitio sur con un cronograma ya definido. Se prevé que los primeros telescopios del CTAO estén listos para finales de 2026, antes de que la red aumente gradualmente sus capacidades.
Se espera la distribución de más de 60 telescopios divididos en dos zonas, una en cada hemisferio, para obtener diferentes ángulos visuales del cielo. Esta arquitectura bipolar es esencial par la exhaustividad, ya que algunos fenómenos solo son visibles una vez o por un breve instante. Ante esta situación, el CTAO busca la máxima disponibilidad y cobertura global para poder captar cualquier estallido de rayos gamma.
Vía AS







