La testosterona es la principal hormona de los hombres, producida principalmente en los testículos. La testosterona ayuda a mantener la densidad ósea, la distribución de grasa, la masa y fuerza muscular, el vello facial y corporal, la producción de glóbulos rojos, el impulso sexual y la producción de esperma en los hombres, reseña Mayo Clinic.
De acuerdo con la entidad sin ánimo de lucro, los niveles de testosterona suelen alcanzar su nivel máximo durante la adolescencia y los primeros años de la edad adulta. Cuando los hombres empiezan a envejecer, los niveles de testosterona disminuyen progresivamente, normalmente alrededor de un 1 % al año después de los 30 o 40 años.
Mayo Clinic destaca que es importante que los hombres mayores determinen si los niveles bajos de testosterona obedecen al envejecimiento normal o a una enfermedad llamada hipogonadismo.
Una dieta balanceada alternada con ejercicio diario y dormir bien son algunas de las claves que permiten aumentar los niveles de testosterona de forma natural, ayudando a la vez a tener una vida saludable. Healthline Media recopila algunos consejos que aportan a este propósito.
Un estudio reveló que alimentos ricos en zinc y vitamina B ayudan a aumentar la calidad del esperma. No está de más señalar que el zinc es un nutriente que aumenta la testosterona en los atletas. Además, las vitaminas A, C y E ayudan a mejorar los niveles de hormona sexual y de testosterona. Healthline destaca que de todas las vitaminas y minerales disponibles, los suplementos de vitamina D y zinc podrían ser los mejores para mejorar la producción de testosterona.
El entrenamiento de resistencia, como el que se logra con el levantamiento de pesas, es definido como el mejor ejercicio a corto y largo plazo para aumentar la testosterona.
Sumado a los consejos en mención, es clave evitar el estrés, pues a largo plazo esto puede elevar los niveles en la hormona cortisol. “Los incrementos no naturales en el cortisol pueden reducir rápidamente la testosterona. Estas hormonas funcionan de manera proporcionalmente opuesta: a medida que una sube, la otra baja”, destaca Healthline. Menciona que en situaciones de estrés los niveles altos de cortisol pueden provocar mayor apetito, aumento en el peso y el almacenamiento de grasa corporal dañina alrededor de los órganos, así como también pueden afectar negativamente los niveles de testosterona.
CON INFORMACIÓN DE MARCA







